hirigutunaSepan quantos esta carta vieren commo nos, don Alfonso, por la graçia de Dios Rey de Castilla, de Toledo, de León, de Gallisia, de Sevilla, de Córdova, de Murçia, de Jaén, del Algarbe e sennor de Molyna. Por quanto los omes buenos, fijosdalgo e labradores del pueblo de Marquina e de Mendaro nos enbiaron desir que ellos que están derramados por montes e por yermos e resçibían muchos males e dapnnos de algunos omes. E porque los fijosdalgo e los otros omes de la dicha tierra fuesen anparados e defendidos de ellos, que querían faser e poblar e çercar una villa en que morasen para nuestro servicio, en el lugar que llaman el canpo d´Elgoyvar, el qual canpo es del nuestro monesterio de Sant Bartolomé de Olaso, non fasiendo perjuysio al dicho monesterio, más recudiéndole con todos sus derechos e pertenençias. El qual canpo en que quieren faser la dicha villa, disen que es deslindado por estos lugares que aquí dirá: desde el arroyo de Basarte por el agua arriba, fasta el arroyo de Uarroa, e del arroyo de Huarroa fasta el camino real que es en Lafarmendi, e dende ayuso fasta el arroyo de Basarte, con todo lo que es entre estos deslyndado del dicho nuestro monesterio, lo que está despoblado.

E nos, por les faser bien e merçed, e por quanto es nuestro servicio, e porque los de la dicha tierra sean anparados e defendidos, tenemos por bien de les dar para en que fagan la dicha puebla en el dicho canpo, commo es deslyndado, e que lo çerquen e lo torreen lo mejor que ellos entendieren que cunple para nuestro serviçio, e que aya nonbre Villamayor de Marquina. E otrosí, que ayan el fuero de Logronno, segunt que lo han los de Mondragón. E que usen los vesinos e moradores en el dicho lugar en poner sus alcalldes e ofiçiales de cada anno e en todas las otras cosas que por el dicho fuero deven usar, e que sean oydos e judgados con todo lo que ovieren en sus términos e por los sus alcalldes que ovieren en la dicha villa.

E dámosles que aya la dicha villa los montes e términos e dehesas e por dehesar, e heredades e tierras que a los dichos fijosdalgo e los otros que quisieren poblar la dicha villa pertenesçe, que son: desde el agua de Lasalde arriba fasta Pagaolaça, e dende fasta la penna de Larrascanda, e dende arriba al canpo de Orendayn, e dende a Usalvaque, e dende seguiente a Madariaga Çuertea, e dende a Luberiaga, e dende a la piedra de Sarrugarate, e dende a Naçalayn, e dende a Madalçaga, e dende a Çaturio, e dende Alviçelayn, e dende al agua de Minteguieta, e dende por el arroyo arriba a Garayguren, e dende a Subidin, e dende a Hurcarayn, e dende a Lagaryn, e dende Arranoatea, e dende a Sarasua, e dende a Leçarançu. E que sean para nos mineras de oro e de plata e las ferrerías que se y fisieren.

E que este término que nos damos a la dicha villa, que non fagan perjuysio a las ferrrerías e heredades de algunos nin a las ferrerías de enderredor con lo que han ganado fasta aquí, nin a las villas que nos agora mandamos poblar, nin a las villas e lugares que son poblados en tierra de Guipuscoa. E que finquen para nos e para el nuestro monesterio de Sant Bartolomé de Olaso diesmos e enterramientos e ofrendas e premiçias e casas e molinos derribados e fechos, si los y ha que pertenesçe al dicho nuestro monesterio e a los mançanales qu´el dicho monesterio a a medias o en otra manera qualquier, con qualquier herederos que son o fueren del dicho prado en que sean de poblar la dicha villa, segunt que está deslindado.

E defendemos por esta nuestra carta que ninguno nin ningunos non sean osados de contrallar nin de enbargar porque se non faga la dicha villa, nin de les enbargar nin de les contrallar el dicho poblado en que les nos mandamos poblar, nin los montes e términos e heredades nin algunos d´ellos, segunt que ge los nos damos, so pena de la nuestra merçet e de mill maravedis de la moneda nueva a cada uno. Que nos tenemos por bien que se faga e se pueble la dicha villa e se çerque e se torree e aya el dicho fuero de Logronno e los dichos montes e términos e heredades e todo lo otro, en la manera que dicha es.

E d´esto les mandamos dar esta nuestra carta sellada con nuestro sello de plomo. La carta leyda, dátgela. Dada en la Villa Real, veynte días de desienbre, era de mill e tresientos e ochenta e quatro annos. Yo, Sancho Mudarra, la fis escrevir por mandado del Rey. Juan Estévanes.