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Casa Torre de los Alzola, SXV

  Los primeros datos sobre este edificio, que en la actualidad alberga la Casa de Cultura, son del siglo XV. Según la Carta Puebla, tras una disputa entre los dueños de la casa y el Concejo de la Villa, quedó fuera del recinto amurallado. En 1484, en una escritura entre el dueño de la torre y el Concejo de la Villa, se recoge el cambio de ubicación. Este documento está en el archivo municipal.

En momentos de emergencia el edificio sirvió de sede para los Concejos de la Villa.
Según relata D.Luis Ecenarro en un artículo de 1967: cuando en el incendio de 1560, la primera catástrofe que registra la historia de Elgoibar, quedó también destruida la casa concejil,  los vecinos se concentraron en la sala principal de la Casa Torre, que a la sazón pertenecía al capitán Ascensio de Alzola", para celebrar sus concejos y acordar la reconstrucción de la Villa, disponiendo ordenanzas que, entre otras cosas, llegaban a regular el material y la altura de las nuevas edificaciones que habrían de ser de piedra o berganazo cubriéndolo de cal y arena y prohibiéndose el uso de la tabla fuera de los suelos".

En 1822, en plena revuelta entre absolutistas y liberales, se fortificó la Casa Torre "para que sirviera de punto de apoyo y defensa de la parte derecha del pueblo". No se ha localizado ningún tipo de documentación gráfica, que legara datos sobre el estado original del edificio y de las modificaciones introducidas, con la excepción de la fotografía "Album gráfico - descriptivo del País Vascongado" de 1914. En ella se aprecia un cuerpo añadido en toda su altura y algunas diferencias en elementos de las fachadas, balcón corrido de esquina, ventana en lugar de las dos puertas laterales de la fachada principal...

Posteriormente se añade a la fachada sobre la plaza, en planta baja, un volumen que se mantuvo hasta finales de los 60, derribándose a raíz de la construcción del mercado colindante.

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Pórtico del cementerio de Olaso SXV

Es lo único que se conserva en la actualidad de la antigua iglesia San Bartolomé de Olaso. De portada ojival, ostenta una inscripción que revela el nombre del maestro Martín Sancho que la construyó y el año de 1459, en que fue erigida. Luce en su interior una hermosa puerta abocinada.

El arco de entrada dividido por un mantel está decorado en su apuntamiento por un ancho angrelado, muy común en las iglesias góticas de Bizkaia. En las grandes cabetas, entre archivoltas y bajo los doseles corren veinte estatuillas. El arco de entrada, de doble montura, forma tímpano, decorado por angrelado, pero cuya parte central no lleva, hoy, ningún trabajo de escultura. En fotografías más antiguas se advierte que pusieron allí una inscripción relacionada con la idea de la muerte y coronada por una calavera y dos tibias cruzadas. Esta inscripción no pudo ser originaria, sino de cuando se dedicó la portada a entrada del Cementerio. Es muy fácil que en sus orígenes tuviera unas historias bíblicas.

En un principio fueron seis las esculturas de santos representadas en las jambas, pero la última, a la derecha, falta. Las cinco restantes se refieren a San Pedro, San Pablo, San Bartolomé, San Juan Bautista y San Sebastián.

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Parroquia de San Bartolomé, S.XVIII

Esta parroquia, obra de Longa, Larraza y los Ibero, es de influencia de la arquitectura escurialense en la vascongada de los siglos XVII y XVIII. Su construcción duró 25 años, siendo inaugurada el año 1716.

Su torre barroca sobresale por su monumentalidad. El Altar Mayor, de proyección clásica con destellos barrocos, se debe al italiano Justiniani y al vasco Ugartemendia.

La advocación de la Parroquia es de San Bartolomé, cuya imagen realza el retablo, donde se puede ver claramente cómo le quitaron la piel al santo. Pero también ha sido considerado por Patrón San Antonio Abad, en cuyo honor, desde inmemorial tiempo, se han venido celebrando cultos religiosos. La imagen de este santo es probable que sea del célebre escultor donostiarra Arizmendi.

Después de 4 años de duros trabajos de restauración, en 1997 se reinauguró la parroquia.

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Convento de Santa Clara

El edificio original fue fundado alrededor del año 1533 por María Ramos de Sarasua, viuda de Pedro González de Jausoro. La primera comunidad la formaron 3 monjas venidas del convento Bidaurreta de Oñate y 3 novicias de Elgoibar (María Gracia Sarasua, María Ibañez de Karkizano y Domenika Larreategi). Las monjas huyeron de la guerra en 1794 y 1937.

El año 1957 inauguraron la primera escuela religiosa femenina de Elgoibar, que mantuvo su actividad hasta 1973. El 18 de diciembre de 1976 se inauguró el nuevo convento, un edificio más moderno que el anterior, de distintas características y en el que actualmente viven una decena de monjas.

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Casa Consistorial S.XVIII

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Se construyó a raíz de un acuerdo del concejo tomado en el año 1734, en unos terrenos que poseía D. Simón de Muguruza, cerca de la Iglesia parroquial de San Bartolomé, en la entonces Plaza de Kalegoen. Forman un espléndido conjunto de plaza barroca limitada por la Iglesia parroquial, la Casa Capitular, un edificio de viviendas porticadas y un frontón cerrando el espacio hacia el río. El edificio barroco, de planta sensiblemente rectangular, responde perfectamente a la tipología de las Casas Capitulares Vascas. Es obra de los arquitectos Ibero. La planta baja abre los soportales a través de cinco arcos de medio punto, sobre los que se alzan el balcón principal y los laterales. En el centro se yergue el escudo de la villa bajo un tejadillo perpendicular a la fachada, que sobresale por encima del alar. Algunos adornos curvilíneos sobre los dinteles de los cinco vanos del primer piso destacan el carácter barroco de la construcción.

 

 

Respecto al blasón portador de los elementos heráldicos de Elgoibar, concedidos por los Reyes Católicos en 1498, está dividido en dos cuarteles. En el primero lleva un castillo almenado y en el segundo tres corazones tomados de la casa solar de Olaso que radicaba en su jurisdicción y era cabeza del bando gamboíno en toda Gipuzkoa. Sostienen el escudo dos leones rampantes, una gran cabeza de monstruo está representada en la parte inferior y un yelmo con penacho corona el conjunto. Todo enriquecido por abundantes elementos pertenecientes al mundo vegetal que se curvan sinuosamente, además de dos cañones que recuerdan sus gestas bélicas.

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Balneario de Altzola

Según cuenta una historia, en invierno, unos niños que se estaban bañando en el río Deba se dieron cuenta de que en el lado izquierdo del río el agua salía muy caliente. Sea esto cierto o no, en 1775 el doctor Francisco Platón envío una carta al Ayuntamiento diciendo que el agua que manaba de algún lugar concreto de Altzola era muy beneficioso para la salud y que encontrara el manantial como fuese.

En 1844, el alcalde Pedro Manuel Atristain registró las aguas calientes de Altzola, y tras derribar el caserío Etxezuria contruyó el balneario, que se inauguró en el año 1846 y tuvo mucha fama durante el S.XIX. Venía mucha gente del extranjero a beber las aguas termales de Altzola y a curar las enfermedades o, simplemente, a descansar.

Hoy en día Altzola es un barrio pequeño, pero el S.XIX era todo un punto de encuentro en el que llegó a haber hasta 10 hoteles y hostales: Larrañaga, Boulevard, Altzola, Zelaia, Albizkoa, Ituarte, Sebastiana, Leocadia, Juliana y Dolores. La gente que acudía al balneario era elegante y adinerada. Aunque hoy en día no funcione como balneario, las aguas de Altzola se comercializan y son muy preciadas.

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 Caserío Zabalatorre

  Está a las afueras del pueblo, sobre un altozano, en el barrio Arriaga, desde donde se domina el pequeño valle. En las cercanías se encuentra el caserío Apatrizbekoa y su molino de agua todavía en marcha. Es una Casa-Torre de planta cuadrada, tejado a dos aguas, altura de tres plantas y desván. Muros de mampostería y sillarejo, con esquinales y recercos en sillería. Conserva muchos elementos originales: Portadas en Arco Puntado, ventanales geminados, apuntados, saeteras, modillones y demás.

En el año 1451, este edificio pertenecía a Ibáñez Zabala. Este linaje que perdura hasta mediados del siglo XVI, contribuyó económicamente a la construcción del convento de San Francisco de Elgoibar, en el año 1516. En este mismo siglo, se unen las Casas de Zabale y Karkizao en un mismo mayorazgo al que, a través de los años, fueron añadiendo otras casas.

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 Ermita de Idotorbe (San Pedro)

  Pertenece a la Ermita de San Bartolomé de Elgoibar, Arciprestazgo de Eibar. Situada en las afueras del pueblo, en el barrio rural de su mismo nombre, en la cumbre del monte San Pedro, junto a Kalamua. Desde allí es posible divisar la eibarresa ermita de Ntra. Señora de Arrate, así como todos los montes que rodean nuestra villa, el centro de ella y el pórtico del cementerio de Olaso. Es una ermita de gran tamaño, de planta casi cuadrada, tejado a tres aguas, más tres aguas adicionales en la parte del ábside y de una sola nave, con muros de mampostería, con esquinales en algunos contrafuertes. Vano (hoy tapado) de primera puerta de arco de medio punto y una ventana de arco conopial.

La sillería de arco tapiado es en dovelas de grandes dimensiones, teniendo un nicho en la clave. Este arco da al pequeño porche de la torre del campanario, que aparenta ser más reciente. Tiene tres alturas y cuatro aguas, con una campana de volteo.Seguiremos por la carretera asfaltada y a unos 200 metros encontraremos la ermita. Adosados a la ermita hay dos pequeños frontones y junto a ella el caserío San Pedro, hoy restaurante. Enfrente se encuentra la campa de Idotorbe, dotada de mesas a la sombra de los árboles. En este lugar el Ayuntamiento ha colocado una serie de juegos para los más pequeños. También hay un carrejo para el arrastre de piedra y un bolatoki cubierto.

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Ermita de Azkue (San Roke)

En un principio fue conocida como la Ermita de San Vicente Azkue. Hasta que un año el municipio se vio asolado por una epidemia de peste y los ciudadanos se encomendaron a San Roke para hacerla desaparecer. Desde entonces, como el Santo consiguió llevar a buen puerto la tarea que le había sido encomendada, la ermita lleva su nombre.

En la punta de la ermita, sobre las campanas, se pueden apreciar las imágenes de dos boxeadores realizadas en hierro. Según parece, las imágenes fueron colocadas por los habitantes del barrio allá por el año 1971, en homenaje a Urtain, que visitó el barrio tras proclamarse campeón de Europa de Boxeo. 

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Ermita de Sallobente - Ermuaran

El aspecto que más destaca al acercarnos a esta bonita ermita situada en el barrio de Sallobente - Ermuaran lo constituyen unas pinturas medievales encontradas por casualidad en el año 1989. Por aquel entonces se iban a acometer diversas tareas de rehabilitación del interior de la ermita cuando, para sorpresa de propios y extraños, al retirar el retablo aparecieron unas pinturas medievales de gran valor.

Pueden contemplarse dentro de la Ermita de San Lorenzo pinturas de tres estilos diferentes: neoclásicas, de la época del Renacimiento y góticas. Todas ellas fueron convenientemente restauradas y desde el 27 de noviembre de 1996 están expuestas al público. En opinión de los expertos, las pinturas góticas son las de mayor antigüedad e importancia encontradas en Gipuzkoa después de las encontradas en las cuevas de Ekain y Altxerri.

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